Navidad, es vivir en camino, como lo hicieron los sabios de oriente, que dejando sus comodidades, sus ídolos, sus miedos y sus ideales, se pusieron en marcha para ir a adornar al Dios humanado. ¿Dónde lo hallaron?, recostado en un pesebre (Lc 2,7) y ellos se postraron y lo adoraron (Mt 2,11), esa noche el cielo se abrió y todo cambio para ellos, igual debe ser para nosotros está Navidad, postrarnos ante la ternura del Dios hecho niño, vivo y presente en el misterio Eucarístico, pedirle que renueve nuestro corazón y darle acogida para que nazca en él, esto es navidad es la experiencia del amor infinito de Dios Padre, es tener la actitud de los sabios de oriente, debemos volver por otro camino que es el del amor, la justicia y la paz ¿Navidad es tener el corazón como San José y María que acogieron a los sabios de oriente y como actualizamos hoy la Natividad? Viviendo el amor del niño Dios, que busca y da acogida al pobre, al emigrante, a la mujer en situación de prostitución, al privado de libertad, al huérfano, al niño de la calle, al mendigo, y visita al enfermo, esto es Navidad vivir el obsequio de Jesucristo y como Él estar dispuesto (a) dar la vida por la oveja perdida (Lc 10,11).

Por: Digna Contreras Rosales, laica.