Ascensión del Señor y la jornada de las comunicaciones, ascendamos con él

Quita de tu corazón lo que veas en él que desagrada a Dios. Dios quiere venir a ti. Escucha al mismo Cristo, el Señor: Yo y el Padre vendremos a él y estableceremos nuestra morada en él. He aquí lo que te promete Dios. Si te prometiera venir a tu casa, la limpiarías: Dios quiere venir a tu corazón, ¿y eres perezoso para limpiarle la casa? San Agustín....

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Promesa en la Ascensión

Aguarden; recibirán la fuerza del Espíritu Santo y les dará el don de Sabiduría y Consejo para que en sus trabajos, en su casa, vayan y hagan discípulos con palabras y modo de vida y sepan que yo estoy con ustedes en todo momento.

Subir o ascender

En clave cristiana, es llegar a ese conocimiento de Dios, ya que poseemos su Espíritu. Pero de él, sólo son testigos nuestras obras. Al salir nuestro espíritu de este cuerpo corrupto, de esta cárcel, como dice Pablo, tenemos que pensar, que también vamos a ascender al Padre.
Jesús con "todo se ha cumplido", hoy nos interpela y nos pregunta ¿Nos estamos preparando, día a día, para esa feliz ascensión final? La respuesta sólo la tienen nuestras obras; las virtudes que nos fueron dadas como testigos de ese conocimiento que tuvimos del Señor; las obras de misericordia, tanto espirituales como humanas y el amar a Dios y al prójimo, es decir, a mis hermanas de comunidad, los apostolados encomendados etc.

Jornada de las comunicaciones

Hoy que celebramos este día de las comunicaciones, leemos el Evangelio llamado "Los todos" ¿Cómo y de qué manera estamos comunicando, estamos llevando, la Buena Noticia a todos?
Todos los días estamos ascendiendo al Señor, algunos más cerca que otros, pero, en ese encuentro definitivo, la morada que Jesús subió a prepararnos, ¿está lista para habitar en ella y compartir la Gloria Eterna de Dios?
Día muy oportuno para revisar nuestra donación, nuestra mansedumbre y nuestra humildad.

Dice san Agustín: ascendamos con él y tengamos nuestro corazón levantado. Ascendamos, pero no seamos presa del orgullo. Debemos tener levantado el corazón, pero hacia el Señor. Tener el corazón levantado, pero no hacia el Señor, se llama orgullo; tener el corazón levantado hacia el Señor se llama refugio, pues al que ha ascendido es a quien decimos: Señor, te has convertido en nuestro refugio.
¿Cómo podemos ser orgullosos teniendo el corazón levantado hacia quien se hizo humilde por nosotros para que no continuásemos siendo orgullosos?
No le gusta habitar en compañía de la avaricia, mujer inmunda e insaciable, a cuyas órdenes servías tú que buscabas ver a Dios. ¿Qué hiciste de lo que Dios te ordenó? ¿Qué no hiciste de cuanto la avaricia te mandó? ¿Cuánto hiciste de lo que Dios te ordenó?

Oremos

Ef 1,17-23:

"Hermanos: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, nos dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama, cuál es la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro.
               Amén

Película de: Dios me ama

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