“Jesús, liberador de la mujer y la trata de personas”.

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Para contemplar en profundidad la actitud de Jesús para con las mujeres, se hizo un rápido recorrido por su contexto a partir de la situación de las mujeres que refleja el Antiguo Testamento.

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Así se ve a las mujeres consideradas como posesión de los varones; como tales les sirven y son moneda de cambio para sus fines, sin derechos propios más que en relación a su situación familiar. La violencia para con las mujeres se hace patente en varios episodios: Lot ofrece a sus hijas para ser violadas, Abraham no tiene reparo en ofrecer su mujer al rey de Guerar, en el Éxodo y el Deuteronomio se regula el pago que un hombre puede obtener por la violación de su hija... Pero por contraste también hay en el Antiguo Testamento mujeres empoderadas por la fuerza del Espíritu para liberarse y actuar como agentes de liberación: Agar, Ruth, Esther, Judith, Débora...

En tiempos de Jesús las cosas no eran mejores para las mujeres

Pero, se puede decir, era otro pueblo y otra época, la mentalidad de la gente era así... Por eso la postura de Jesús es más extraordinaria: él, hombre de aquel tiempo y plenamente judío, se posiciona de forma radicalmente distinta y abre caminos de liberación. Desafía los preceptos patriarcales de varios modos:

• Sana a las mujeres consideradas impuras.
• Desmonta prejuicios y se opone a ellos.
• Se acerca a las mujeres con respeto, sin prepotencia, toma partido por ellas cuando las condenan.
• Se relaciona con ellas como amigas.
• Las hace sus discípulas y testigos privilegiados de su resurrección.

Dos mujeres discípulas, enviadas a dar testimonio:

La mujer samaritana con quien Jesús, como maestro, no podía hablar. Una mujer marginada dentro de un pueblo marginado. Pero para Jesús es una persona capaz de diálogo, con quien habla de teología y a quien se revela: "Yo soy, el que habla contigo". Ella lo descubre como profeta y lo anuncia como testigo a la gente de su pueblo, que, por su palabra, acude a él.

María de Magdala, sanada por Jesús, discípula en Galilea, en el camino hacia Jerusalén y en la pasión y la muerte de su maestro. Elegida por él como primera testigo de su resurrección, y a quien todos los evangelios reconocen como anunciadora enviada a los apóstoles.

La trata como negocio en todo tiempo

Preocupa la enormidad del negocio hecho con su explotación, la crueldad con que las tratan explotadores y clientes. Todos ellos invisibles, negocian sin escrúpulos con las personas. Interroga la indiferencia y el pecado de omisión, al no poner suficiente empeño, cada cual desde su lugar, para actuar en la prevención, la educación y el acompañamiento, para que ese desprecio de la dignidad humana, y con ella de palabra de Jesús, no se siga produciendo, de generación en generación, como si nos fuera totalmente ajeno.

Por: Marifran Sánchez Vara, responsable de la Sección de Trata en la Comisión de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española
Dominicos.

Oración para Acabar con la Trata de Personas

Oh Dios, cuando escuchamos de niños y adultos engañados y llevados a lugares desconocidos con fines de explotación sexual, trabajos forzados y recolección de órganos, nuestro corazón se aflige y nuestro espíritu se indigna de que su dignidad y sus derechos sean ignorados mediante amenazas, mentiras y la fuerza. Muchos son asesinados en tierras desconocidas y dejan un vacío permanente en sus familias y comunidades. Otros pasan tan desapercibidos que no nos damos cuenta de que también merecían vivir una vida feliz. Clamamos contra la malvada práctica de esta esclavitud moderna y rogamos con San Juan Eudes y Santa María Eufrasia, que cuando en nuestro viaje conozcamos a personas que han sido víctimas de trata podamos tener la valentía de ofrecerles alternativas de vida acompañándolas y podamos enrostrar su debilidad frente a las estructuras gubernamentales que dan así espacio para que los cárteles perpetren estos inhumanos actos.

Jesús libró esta batalla, dándonos ejemplo. Las hermanas que nos antecedieron también pelearon y nos legaron su trabajo a nosotras. Mientras ocupamos el asiento en el tren de la defensa promoviendo la justicia y los derechos humanos, es importante continuar esta labor, porque cuando llegue el tiempo de que nosotras nos bajemos y dejemos nuestro asiento vacío para quienes nos siguen y continúen viajando sobre la vía, deberíamos dejar hermosos recuerdos. Amado Jesús, ayúdanos a vivir del mejor modo posible, a amar y abogar por la justicia humana en nombre de nuestra humanidad que sufre a manos de tratantes y traficantes en todo el mundo, y a ofrecer lo mejor de nosotros a quienes necesitan nuestro amor para que no caigan bajo las manos de personas despiadadas. Danos corazones abiertos para colaborar y trabajar en conexión con Estados, organizaciones e individuos afines para desarrollar medidas sólidas de intervención para terminar con la trata y tráfico de personas. Danos sabiduría y coraje para salir al encuentro y estar con aquellos cuyos cuerpos, corazones y espíritus han sido tan heridos, para que juntos podamos alcanzar tus promesas de poner en alto a estas hermanas y estos hermanos y proporcionarles un amor tierno y bueno. Mientras luchamos por proteger y apoyar a las víctimas de trata, invitemos a María la madre de nuestro Instituto a cantar con nosotras esta oración: Que Dios muestre un brazo poderoso a los arrogantes de mente y corazón. Que Dios derribe de sus tronos a los tratantes y traficantes y ponga en alto a los humildes. Que Dios llene de bienes a los hambrientos y despida a los ricos con las manos vacías. Porque Dios ha ayudado a Israel a recordar la misericordia de Dios según la promesa a nuestros antepasados, a Abraham y sus futuros descendientes por siempre. (Adaptado de Lucas 1:51-55). Libera a los cautivos de esta esclavitud, despide a los explotadores con las manos vacías para que se conviertan de su maldad, y ayúdanos a afianzar la libertad que es un regalo para tus hijos.
Amén
Preparada por la Hermana Donatus Lili, Provincia de África Centrooriental.

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