"El que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios". Natalicio de SME

0145 el que no nace de nuevo

Tres enseñanzas hermosas podemos sacar del nacimiento, no solo humano, sino, espiritual de esta gran Santa y reflexionarlo para nuestra vida.

Primera enseñanza: En este corto video de dos minutos y medio, vemos la relación íntima de esta gran mujer y su creador. Ver video

Enseñanza: la estrecha relación que Dios quiere tener con cada uno de sus hijos en cada una de las cotidianidades de la vida. Cuando nos caiga la tentación de perdernos en nuestros vicios y defectos, recordemos instantes de la vida de esta gran mujer. Su silencio; su mirada a las cosas que hacía su padre por ayudar a los enfermos; el profundo respeto de su madre con las buenas decisiones de su padre; el cultivo de las buenas amistades etc.

Mira a tu alrededor y hazte esta pregunta: ¿cómo es mi respuesta al Señor en cada una de mis dificultades en la vida, a la luz de las respuestas de la Santa que hoy celebramos?

Segunda enseñanza: Nacer de nuevo, tomada del evangelio de Juan Juan 3, 1-7

1. "Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío."
2. "Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de Dios como
     Maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él.»
3. Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el
    Reino de Dios.»
4. Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar
   otra vez en el seno de su madre y nacer?»
5. Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no
    puede entrar en el Reino de Dios."
6. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu.
7. No te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de lo alto.

Enseñanza: Los padres de esta gran Santa, tuvieron dificultad para bautizarla por la situación social que se vivía en ese momento. Ya había nacido para la vida, pero, faltaba la del Espíritu. Este Santo Sacramento que recibió con el bautismo, también la hizo nacer a la Gracia de Dios y ella supo entenderlo cuando el Espíritu del Señor, que ya habitaba en ella, la iba moldeando como alfarero, y la mirada de su alma, era como la lluvia que riega los lirios del campo, y sus ricos aromas se convertían en los bellos regalos, arreglos florales y adornos que embellecían el jardín de su alma para ser propiciadora medicinal de todas aquellas mujeres que a su paso, Dios le iba colocando.

¿Con qué estas embelleciendo el jardín del Todopoderoso que habita en tu alma? Imita a Rosa Virginia la forma en como lo hacía.

Tercera enseñanza: ¿Cómo dio testimonio de que nació de nuevo?

Dice Nicodemo a Jesús: "nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él", y Jesús le responde: "Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu".
No es casualidad que haya nacido el mismo día que celebramos la memoria de otro gran Santo de nuestra amada iglesia católica, San Ignacio de Loyola. Rosa Virginia como Ignacio, se dejaron seducir por la valerosa vida de Jesús y su constante amor a la justicia y derecho.

Esta mujer, se empoderó de todo ese Espíritu que le fue dado, ya que logró conocerlo y como escribe San Basilio Magno, sembró para ella misma en justicia y caridad. Comparemos este extracto reflexivo del Santo con la vida de esta gran Santa:

Oh hombre, imita a la tierra; produce fruto igual que ella, no sea que parezcas peor que ella, que es un ser inanimado. La tierra produce unos frutos de los que ella no ha de gozar, sino que están destinados a tu provecho. En cambio, los frutos de beneficencia que tú produces los recolectas en provecho propio, ya que la recompensa de las buenas obras revierte en beneficio de los que las hacen. Cuando das al necesitado, lo que le das se convierte en algo tuyo y se te devuelve acrecentado. Del mismo modo que el grano de trigo, al caer en tierra, cede en provecho del que lo ha sembrado, así también el pan que tú das al pobre te proporcionará en el futuro una ganancia no pequeña. Procura, pues, que el fin de tus trabajos sea el comienzo de la siembra celestial: Sembrad para vosotros mismos en justicia, dice la Escritura.
Tus riquezas tendrás que dejarlas aquí, lo quieras o no; por el contrario, la gloria que hayas adquirido con tus buenas obras la llevarás hasta el Señor, cuando, rodeado de los elegidos, ante el juez universal, todos proclamarán tu generosidad, tu largueza y tus beneficios, atribuyéndote todos los apelativos indicadores de tu humanidad y benignidad.
Recibirás la aprobación del mismo Dios, los ángeles te alabarán, todos los hombres que existen desde el origen del mundo te proclamarán bienaventurado; en recompensa por haber administrado rectamente unos bienes corruptibles, recibirás la gloria eterna, la corona de justicia, el reino de los cielos.

Deberías estar agradecido, contento y feliz por el honor que se te ha concedido, al no ser tú quien ha de importunar a la puerta de los demás, sino los demás quienes acuden a la tuya.

Enseñanza:

Como nos enseña el himno: ¿Has Conservado, en tu regazo, con amor materno, la palabra del Hijo que se engendra en la vida de fe y de amor pleno, como lo hizo Rosa Virgina Pelletier?

Oración para vivir siempre del nacimiento Espiritual

Señor, gracias por la vida de Rosa Virginia
gracias, por colocarnos modelos de mujeres, como ella
para imitarte y seguir tus pasos.
Gracias por el nacimiento humano y espiritual de
la que celebramos hoy.

Que a imitación de ella y la de todos tus santos,
y por su intercesión, podamos alcanzar
la tierra prometida, la patria celestial.
Amén.

 

Elaborado por: Julio César Causado
Administrador de la página web

Revisado: Blanca Inés Velásquez
RNSCBP

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