La Pascua de Santa María Eufrasia nos recuerda que el amor misericordioso siempre impulsa a comenzar de nuevo. Ella creyó profundamente que cada persona merece un camino de dignidad, acogida y esperanza.Su vida muestra que el carisma del Buen Pastor no es teoría: es cercanía, es acompañar procesos, es abrir puertas donde otros ven límites. Es dejar que el amor transforme realidades concretas.Como ella, estamos llamadas y llamados a confiar en que el amor es creativo y siempre encuentra caminos para restaurar, sanar y levantar. Ese es el corazón de nuestra misión.Que esta Pascua renueve en nosotros el deseo de servir con sencillez, profundidad y compasión, sabiendo que cada gesto de bondad hace visible el rostro del Buen Pastor en el mundo.